18.11.08

Capítulo II
(Fragmento)
Los hombres se precipitan para hablar, el tiempo apremia y más vale contar una misma mentira que seis verdades diferentes. Intentan ponerse de acuerdo antes de los interrogatorios que empezaran de un momento a otro, por si, por esa puta casualidad, llegaran a incomunicarlos y a apretarlos de a uno por vez. Quizás hasta los picaneen. Un mismo verso tal vez no sirva, pero en la mayoría de estos casos entregan el tiempo suficiente para que si uno está un tanto sucio, pueda darse a la fuga abriendo fuego a discreción.
El capitán es el que da las ordenes de cómo evadirán ciertas cuestiones y se borrarán de la memoria selectivamente otras tantas. Pastor eleva un poco su voz para que se oiga por sobre las otras y sus plegarias de que todo salga bien lleguen más nítidas y claras al todopoderoso rey del filmamento. Morales y el Actor Porno son interrumpidos constantemente, pero se sabe que la propuesta mutua es convertir la casa antigua que funciona de comisaria en una trinchera y aguantar la embestida de las fuerzas policíacas con fuego de ametralladora, pero desconocen que más de media docenas de agencias de seguridad de media América del Sud los están buscando. Monzón prepara su pasaporte paraguayo, pues es factible que ni siquiera se quede a declarar y pida asilo político en la embajada hasta que se tranquilice todo y puedan sacarlo en un vuelo ilegal del país. El Bohemio hace mil preguntas y guarda en su retina todos los ademanes que ve. Luego, se sabe, será el único en contar al pie de la letra la mentira que se convertirá en verdad absoluta para todos. Otros cuatro cambiarán detalles mínimos pero la historia será en escencia la misma. Un sexto hablará de culpas, incluyendo la suya, contando toda la verdad verdadera, y traicionará un pacto sellado con sangre que pagará, si no logra fugarse, solo con la suya.
El duo Ave Fénix, expertos en misiones de alto riesgo, se ha pasado más de una hora buscando micrófonos y cámaras diminutas en la habitación que han abandonado y ahora ocupan los seis peces gordos. Solo han encontrado una pequeña cajita grabadora y adentro de ella una cinta. La voz de la grabación es conocida, es el sargento Gómez que repite la fecha y el motivo de lo que intentará grabar. Por eso la reunión de los cabecillas no dice nada que no sea hablar en un código que todos conocen. Una de cada diez letras sirve a ese sistema encubierto.
Todos saben que deben convertirse en una voz que hable y gesticule una sola cosa, pero algunos pájaros cantan más bonito que otros, es así, la naturaleza lo rige...